ansiedad y control

Ansiedad y control: por qué intentar “calmarte” puede empeorar los síntomas

Cuando aparece la ansiedad, una de las reacciones más habituales es intentar controlarla cuanto antes: calmarse, relajarse, dejar de pensar, bajar las pulsaciones o “volver a la normalidad”.

Sin embargo, muchas personas descubren algo desconcertante: cuanto más intentan calmarse, peor se sienten. La ansiedad no baja… y a veces incluso aumenta.

Este patrón es muy frecuente en consulta con personas que acuden por ansiedad en Valencia y suele generar mucha confusión y frustración.

Por qué intentar controlar la ansiedad suele salir mal

La ansiedad no es un fallo del sistema, sino un mecanismo automático de alarma. Su activación no depende de la voluntad, del mismo modo que no decides conscientemente cuándo te late el corazón más rápido.

Cuando aparece ansiedad intensa y el objetivo pasa a ser “tengo que calmarme ya”, el cerebro interpreta que:

  • hay un peligro real,

  • las sensaciones son inaceptables,

  • y hay que vigilarlas de cerca.

Este intento de control mantiene activado el sistema de alarma.

El problema no es la ansiedad, sino la lucha contra ella

Desde la psicología cognitivo-conductual, se observa que el problema principal no suele ser la ansiedad en sí, sino la relación que establecemos con ella.

Intentar:

  • eliminar sensaciones,

  • comprobar constantemente si “ya se me está pasando”,

  • forzar la calma,

  • o evitar cualquier señal corporal,

suele generar un efecto paradójico: más atención, más miedo y más activación.

Este mecanismo está ampliamente descrito en modelos actuales de tratamiento de la ansiedad y en guías clínicas, como las recogidas por la American Psychological Association, que explican cómo la evitación y el control excesivo mantienen los trastornos de ansiedad (APA – Anxiety Disorders).

Formas habituales de control que empeoran los síntomas

1. Vigilar constantemente el cuerpo

Comprobar la respiración, el pulso, la tensión muscular o el mareo mantiene la atención fija en las sensaciones.

El cerebro aprende que esas señales son peligrosas, aunque no lo sean.

2. Forzar la relajación

Decirse “tengo que relajarme” cuando el cuerpo está activado suele generar más tensión.

La relajación funciona mejor como práctica preventiva, no como una orden en mitad de una crisis.

3. Intentar dejar la mente en blanco

Cuanto más intentas no pensar en algo, más presente se vuelve. Este efecto rebote es muy común en la ansiedad.

No se trata de controlar los pensamientos, sino de dejar de responder a ellos como si fueran amenazas.

4. Evitar cualquier situación que active ansiedad

Evitar da alivio inmediato, pero a medio plazo refuerza la idea de que no puedes manejar la ansiedad.

Este patrón de evitación es uno de los principales focos de trabajo en la terapia cognitivo-conductual, como la que se realiza en la consulta de psicólogo cognitivo-conductual en Valencia.

Entonces… ¿qué ayuda más que intentar calmarse?

Puede sonar contraintuitivo, pero muchas personas mejoran cuando aprenden a:

  • permitir las sensaciones sin luchar contra ellas,

  • reducir la vigilancia constante,

  • dejar de comprobar si “ya se ha ido” la ansiedad,

  • y seguir con la actividad, aunque haya malestar.

Esto no significa resignarse ni “aguantar sin más”, sino cambiar la estrategia: pasar del control a la tolerancia y al aprendizaje.

¿Aceptar la ansiedad no es rendirse?

No.

Aceptar significa no alimentar la lucha interna, no darle más poder del que ya tiene. Desde esta posición, el sistema nervioso puede regularse de forma natural.

En terapia se trabaja de forma gradual para que la persona recupere la sensación de control real: la capacidad de hacer vida normal incluso con ansiedad, no la eliminación inmediata de los síntomas.

Cuándo conviene pedir ayuda profesional

Puede ser recomendable consultar si:

  • vives pendiente de calmarte todo el día,

  • la ansiedad te genera miedo a perder el control,

  • evitas situaciones por temor a activarte,

  • o sientes que tu vida gira en torno a no sentir ansiedad.

En estos casos, una evaluación en la especialidad de ansiedad en Valencia permite entender qué mantiene el problema y cómo abordarlo sin caer en el círculo del control.

❓ Preguntas frecuentes sobre ansiedad y control

1) ¿Por qué cuanto más intento calmarme, más ansiedad tengo?
Porque el intento de control aumenta la vigilancia y refuerza la señal de peligro.

2) ¿Dejar de luchar contra la ansiedad no la hace más fuerte?
No. En la mayoría de casos, reduce su intensidad a medio plazo.

3) ¿La respiración y la relajación no sirven entonces?
Sirven, pero no como herramientas de control urgente, sino como prácticas entrenadas.

4) ¿Aceptar la ansiedad significa resignarme?
No. Significa dejar de alimentarla con lucha constante.

5) ¿Esto funciona también con ataques de pánico?
Sí. Es uno de los pilares del tratamiento del pánico.

6) ¿Por qué mi mente busca constantemente comprobar si estoy bien?
Porque intenta protegerte, aunque lo haga de forma poco eficaz.

7) ¿Cuándo es recomendable acudir a un psicólogo por este problema?
Cuando el control de la ansiedad se convierte en el centro de tu vida.

 

Si sientes que tu día a día gira en torno a controlar la ansiedad y aun así los síntomas no mejoran, una valoración profesional puede ayudarte a romper este círculo.

👉 Puedes informarte y pedir cita en la página de ansiedad en Valencia para trabajar este problema desde un enfoque psicológico basado en evidencia.

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