Puedes llevar un tiempo en terapia y preguntarte si te está ayudando. Quizá sigues encontrando las mismas dificultades, no reconoces los cambios que esperabas o sales de las sesiones sin entender hacia dónde va el proceso.
Esa sensación merece atención. En mi forma de trabajar, hablar de lo que no está ayudando forma parte de la terapia.
Poder decirlo con confianza
Desde la toma de contacto explico que es importante poder expresar dudas sobre el proceso. No tienes que seguir viniendo sin hablar de ellas ni protegerme de una opinión que pueda resultar incómoda.
Puedes decirme que algo no te está sirviendo, que necesitas trabajar de otra manera o que no compartes mi impresión sobre lo que te ocurre.
Yo también pregunto regularmente cómo estás viviendo las sesiones. Y si percibo que nos estamos quedando estancados, intento señalarlo para que podamos revisarlo juntos.
Revisar qué estamos trabajando
Cuando aparece esta sensación, me interesa comprender qué esperabas que cambiara, qué ha ocurrido hasta ahora y qué sigue pendiente.
A veces los objetivos iniciales han cambiado. Otras veces necesitamos detenernos en una dificultad que no hemos atendido suficientemente o encontrar una forma de trabajar que tenga más sentido para ti.
No daré por hecho que el estancamiento significa que te falta esfuerzo o implicación. Mi forma de acompañarte también debe poder revisarse.
Reconocer cambios sin conformarnos con poco
Podemos explorar si hay cambios concretos: cómo afrontas una conversación difícil, cuánto te castigas cuando te equivocas o si empiezas a reconocer mejor lo que necesitas.
Esos cambios pueden tener importancia, aunque no resuelvan todavía el motivo por el que viniste. Pero reconocerlos no debe convertirse en una excusa para ignorar tu sensación de que algo sigue sin funcionar.
Me interesa que podamos hablar con honestidad de ambas cosas.
Ajustar el proceso y valorar cómo continuar
Según lo que encontremos, podemos revisar los objetivos, la manera de trabajar o la frecuencia de las sesiones. Espaciarlas puede tener sentido en algunos momentos; en otros, puede ser necesario un acompañamiento más frecuente.
Si después de revisar el proceso mi manera de trabajar no encaja con lo que necesitas, también es importante poder reconocerlo.
La terapia debe dejar espacio para preguntar, discrepar y decidir. Mi intención es acompañarte a comprender qué te está ayudando y qué necesitamos replantear, sin prometer un resultado ni pedirte que continúes por inercia.
Si estás valorando empezar un proceso conmigo, puedes escribirme por WhatsApp. Atiendo presencialmente en Valencia.




