Cuando aparece una preocupación, puede surgir enseguida el impulso de eliminarla: obligarte a estar tranquilo, buscar una respuesta definitiva o darle vueltas hasta sentir que todo está resuelto.
En mi manera de acompañar la ansiedad, el punto de partida es intentar hacer una pausa y sostener lo que aparece. Desde ahí podemos explorar qué te preocupa y distinguir si hay algo que puedes hacer o si necesitas aprender a convivir con una incertidumbre.
Pararse sin exigirse estar tranquilo
Cuando hablo de sostener la ansiedad, me refiero a dar un poco de espacio a la experiencia sin entrar inmediatamente en una lucha contra ella.
Respirar de una manera cómoda, sin forzar, puede ayudar a hacer esa pausa. No se trata de utilizar la respiración como otra exigencia ni de comprobar constantemente si la ansiedad ya ha desaparecido.
Mi propuesta es explorar cómo puedes transitar lo que sientes con más apoyo y menos presión.
Comprender qué te preocupa
Cuando la ansiedad aparece en forma de pensamientos, podemos preguntarnos qué miedo hay detrás: perder un trabajo, que una relación vaya mal, enfermar o quedarte solo.
No siempre encontramos una explicación clara. Tampoco doy por hecho que toda ansiedad señale un peligro real o algo que debas resolver.
Me interesa comprender cómo estás viviendo esa preocupación, qué significado tiene para ti y cómo se relaciona con tu historia y tus circunstancias.
Cuando hay algo que puedes hacer
Una preocupación puede señalar un asunto que necesita atención: una conversación pendiente, una decisión que estás aplazando o una situación en la que necesitas poner un límite.
Si encontramos una acción posible, podemos trabajar en cómo llevarla a cabo. No hace falta esperar a sentirte completamente tranquilo para dar un paso que tenga sentido para ti.
La pregunta puede ser: ¿hay algo concreto que puedo atender ahora?
Cuando no puedes asegurar el resultado
Puede que estés haciendo bien tu trabajo y aun así temas un recorte de plantilla. O que quieras acompañar a tu pareja, pero no puedas resolver por ella lo que está viviendo.
En estas situaciones puede haber acciones posibles. Lo que no puedes hacer es garantizar el desenlace.
Ahí, aprender a soltar significa dejar de intentar conseguir una certeza que no está disponible. Reconocer la preocupación y practicar cómo volver a lo que estás haciendo, aunque siga existiendo cierta incertidumbre.
No consiste en obligarte a dejar de pensar ni en desentenderte de algo importante.
Aprender a regular la ansiedad
Prefiero hablar de sostener, transitar y regular la ansiedad. Mi intención es ayudarte a comprender tu experiencia y encontrar maneras de responder que tengan sentido para ti.
Este recorrido no es una fórmula que sirva igual para todo el mundo. En terapia podemos explorar qué te ocurre, qué estás intentando hacer con ello y qué otras posibilidades tienes.
Si buscas un psicólogo en Valencia para trabajar la ansiedad, puedes escribirme por WhatsApp.




